Proyecto: Adopta una autora

Hoy vengo con una entrada super diferente pero totalmente genial. Espero que al finalizar esta pequeña publicación muchos se unan y participen.
Hace dos días me enteré de este proyecto que sinceramente me fascinó. No dudé en unirme ni un segundo. Carla, del blog Fabulas Estelares creó una iniciativa hermosa para promover y divulgar autoras.
¿De que se trata Adopta una autora? Es sencillo. Tenes que elegir y "adoptar" a una escritora que vos quieras y darla a conocer con reseñas de sus obras, entrevistas, investigaciones acerca de su vida o sus escritos y/o cualquier cosa que se te ocurra.
Por mi parte, quise enfocar mi trabajo a la literatura argentina. Y sin pensarlo dos veces, elegí a Nathalia Tórtora. Muchos ya la conocen pero otros no tanto, así que me encantaría compartirles notas acerca de ella y seguir publicando reseñas sobre sus distintas obras. Es una escritora que admiro mucho, una de mis favoritas en mi país y que tiene un estilo único que la destaca. 
Sin mucho mas para decirle y sin querer repetir contenido, el link a la propuesta está aquí y allí encontraran todas las bases y condiciones. Además hay una lista de autoras ya adoptadas para que no se repitan. El logo es la imagen que se encuentra en este post hecha por una de las participantes del proyecto. Es increíble como se van sumando mas personas cada día. ¡Ojalá que participen ustedes! Porque yo estoy super entusiasmada con la propuesta.

Nathalia Tórtora
¡Saludos! Anto 😁

Reseña: El Hombre Invisible de H. G. Wells

Título: El Hombre Invisible
Autor: H. G. Wells
Colección Clarín. - Alfaguara
Edición: 2008
Páginas: 254
Sinopsis: El hombre invisible nos muestra las contradicciones de un joven y brillante científico que, tras largas jornadas de agotadores experimentos, descubre la forma de hacerse invisible. Sin embargo, trastornado por los sufrimientos y el acoso a que se ve sometido, abandona todo escrúpulo y trata de emplear su descubrimiento para enriquecerse y dominar, sin detenerse ante la violencia y el engaño. Novela fantástica y un tanto amarga, subraya los potenciales peligros de una ciencia mal utilizada.

Entrevista a Julian Harguindey, autor de "Aquarius".

¡Buenas a todos! Este es mi primer fin de semana como "vacaciones". Y no saben lo contenta que estoy. 😁 Me pude sacar de encima una materia que fue tanto un "parto" para sacarla como parte de mi superación personal. Y después de tanto pero tanto estudio, traumas, caídas, subidas, mas estudio, frustración, nervios y horas de sueño, puedo decir que la aprobé y doy por concluido mi tercer año de la carrera 😃
En fin, hoy les traigo una entrevista que tengo guardada desde hace días. Hace unas semanas publiqué la reseña de "Aquarius" un libro que mezcla aventura, muchos escenarios, un poco de erotismo y ficción, escrito por el argentino Julian Harguindey. Así que ahora les dejo sus respuestas a mis pequeñas preguntas. ¡Espero que las disfruten! Nos cuenta un poco de todo: sobre su vida, experiencias personales, experiencias como escritor y también un poco mas de la creación de Aquarius.


1. ¡Hola Julian! Antes que nada, muchas gracias por dejarme conocer tu gran historia y participar de mi blog. Por lo que leí, sos una persona con gran espíritu aventurero y emprendedor. ¿Nos querés contar un poco acerca de vos?

Hola Antonella, gracias por esta entrevista. Segundo de cuatro hijos de un audaz emprendedor y una ama de casa cuyos puntos de contacto eran la pasión por los libros y la música. Brillante de niño (llegué con 11 años al secundario pero no fui admitido hasta los 12), tímido, introvertido, muy marcado por la experiencia de vivir en Estados Unidos la etapa del jardín de infantes y el año sabático en Mar del Plata antes del secundario. Ávido lector, llevaba mis libros y la linterna a mi cama para poder seguir leyendo cuando debía dormir. Mi interés por los amigos, el sexo opuesto, las fiestas de adolescentes, y el deporte me alejaron de la lectura que no retomé hasta pasados los 20 cuando aborté mis estudios de ingeniería en California para evitar la conscripción (renuncié a la residencia en EEUU) en plena guerra de Vietnam. Inicié una carrera corta en la UADE (Buenos Aires) y a los 22 años me ascendieron a gerente de departamento en una empresa multinacional por lo que debí abortar también esta carrera impedido de continuar por viajes a Europa, EEUU, Centroamérica, y Brasil, y posteriormente a casi todas las provincias de Argentina. A los 25 renuncié a mi trabajo para operar mi restaurante en las islas del Delta y viví un año una vida de bohemio compartiendo una casona con amigos y un mucamo mulato de las Islas de Cabo Verde. Ese invierno fui a filmar una película sobre los Mapuches a la cordillera en Neuquén con quien había sido mi profesor de cine. En la choza donde vivíamos registramos -17º una noche. El éxito del restaurante llevó a un grupo empresario zapatero a ofrecerme dirigir su nuevo emprendimiento en Nueva York, experiencia que duró menos de un año por desaveniencias con mis socios. Recién casado con mi primera mujer que tenía 18 años me quedé trabajando allí y regresé a la Argentina un año más tarde. Poco tiempo después y con un hijo en la familia fui seleccionado como gerente comercial de una pequeña filial de una multinacional. En menos de un año era el gerente general y en dos años más, accionista minoritario y presidente. Ocho años después era el accionista mayoritario y veintiún años después le vendí la empresa a la misma multinacional que me la había vendido pero a un precio 100 veces mayor. Para ese entonces mi empresa tenía fábricas en Argentina, Brasil, y Chile, y exportaba a los cinco continentes. En este período empresario fui autor de varias patentes de invención exitosas comercialmente, algunas de ellas internacionalmente. Mi creatividad estaba centrada en la ingeniería de los productos y procesos de producción, no habia asomado aún la inquietud de escribir. 

Reseña: "Micky Mercury, satisfacción y muerte" de José Cesar Ruiz Andrioli.

Título: "Micky Mercury, satisfacción y muerte"
Autor:  José Cesar Ruiz Andrioli. (Highlander)
Editorial: Dunken.
Páginas: 208
ISBN: 978-9870291381
Sinopsis: A/BRA/CA/DA/BRA, podría ser el pase para aparecer o desaparecer, o para desarrollar la Timo. Ábrete Sésamo debería ser la voz para mover pesadas rocas que obstruyen la entrada de las cavernas, grutas o templos de misterio donde se guardan celosamente los tesoros.Una varita mágica, bien podría ser el mágico elemento que con un pase, frotando, o con un simple toque nos trransporte hacia otras dimensiones para jugar a ver lo que queremos ver. El espejo mágico nos puede mostrar lo que el deseo le indique, puede borrar la miseria humana y ocultar la pobreza, o si se mueve en el sentido correcto puede instantáneamente hacer un castillo de las mil y una noches. Pero Micky Mercury, el mago tiene la verdadera fórmula para la luz del universo, para la completa felicidad, para la paz eterna, para el amor incondicional y para la vibración divina, y esa fórmula es la COEXISTENCIA.
¡Gracias a Editorial Dunken por el ejemplar!

Relatos: "Madre" de Sophie Black

Hace meses que no actualizo varias secciones del blog. Y de a poco voy a empezar a ponerlas en movimientos. Por si no se acuerdan tenía, y sigo teniendo, una parte del blog dedicada a relatos cortos. Allí subí algunos que encontré en tumblr, o de escritores argentinos o incluso de bloggers. Todos relatos que me encuentro por ahí y me han gustado. 
Hace poco, visité un blog de una chica argentina, y me topé con este que les voy a compartir. Antes que nada, le doy miles de gracias a Sophie Black, la autora de estas bellas palabras por dejarme compartirlo en mi blog y los invito a pasar por su blog Imagine. Allí van a encontrar un montón de sus escritos que merecen ser leídos, además de reseñas literarias y amor por los libros que todos compartimos.

MADRE
La sonrisa de la azafata es igual a una patada en el estómago. Me cansa los ojos, rojos e hinchados. Ella se percata y suaviza el gesto. Me sorprende descubrir que es la misma muchacha, delgada y rubia, que estuvo en el vuelo anterior; que me trajo a esta tierra olvidada en donde, hace bastante tiempo, llegué a nacer. Me pregunto si alguna vez alguien escribió sobre ella: la azafata, no el país que estoy dejando atrás. Hace una semana podría haber dicho que tiene una sonrisa sin igual.
Aún no puedo quitarme el recuerdo de ese olor. Lo sentí primero con la nariz, luego vibró por todo mi cuerpo como una realización: así es como huele la muerte. Me lo dije en el pasillo del geriátrico donde aguardaba para despedirme de mi madre. Hacía meses que estaba atrapada allí y yo me rehusaba a visitarla. Tiene un corazón fuerte, decían. Pero ya no la dejaban despertar y tampoco le permitían morir. Se encontraba ausente cuando pasé a verla. Las drogas, se suponía, debían ayudarla. No me querían dejar hablar con ella. La imagen que yacía en la cama con los ojos cerrados y una respiración dificultosa no era más mi madre. No lo supe en cuanto la vi. El olor me lo dijo todo.
Aquel encuentro fue el casillero final de un extenso juego. Uno que a mi madre y a mí nos había gustado jugar. Donde las malas decisiones abundaban. Cuando mi padre murió comenzó la historia. Fue entonces que fui a un internado mientras que mamá se pasaba los días enteros trabajando. Fue entonces que un eslabón de nuestra relación se partió y la distancia comenzó a crecer. Quizá ahí fue que nació mi pasión por la escritura, cuando hacía unos vanos intentos por acercarme a esa madre ausente, mediante cartas. Esas que escondí en lo más profundo de mi armario y jamás envié. Al final, la mujer que me apoyó en mi sueño de convertirme en escritor, e iniciar una vida en el extranjero, fue una completa desconocida para mí; al igual que el cascarón vacío al que tuve que decir adiós.
¿Cómo se despide uno de su propia madre? Aún sigo preguntándome eso. No puedo perderla, si es que nunca la tuve. No sé qué me llevó a terminar en este avión, ahogando el llanto entre el sonido de las turbulencias. Es demasiado tarde para enmendar mis errores. Ya todo está dicho y hecho. Mi madre no iba a despertar. De hacerlo no me iba a perdonar. La abandoné. Yo la convertí en lo que ahora es. Ella hizo de mí un gran hijo. Uno que realizó su vida lejos y regresó cuando ya era tarde. La metí en ese geriátrico como ella me dejó en aquel internado. Y regresé, quizá, para matarla, pero esa es mi forma de liberarla. Espero que no sufra más, porque vine a verla después de tanto tiempo y le susurré al oído la verdad absoluta: que siempre la amé.
SOPHIE BLACK 

Si tambien escribis y tenes algun poema o relato que quieras compartir con nosotros, podes hacerlo enviando un correo a programandolibros@gmail.com

¡Saludos! Anto